martes, 5 de abril de 2011

Canino




Canino es la pieza dental que se utiliza para romper y desgarrar. Y Canino (Kynodontas) es el título de esta película, dirigida por el griego Yorgos Lanthimos en el 2009.

“Un niño puede salir de casa...cuando se le cae el canino derecho”

La tensión argumental oscila entre el humor negro, el desasosiego y el terror psicológico. Es la historia de unos padres, que de forma voluntaria construyen un mundo imaginario para sus hijos, un mundo aislado de todo contacto con el afuera. Este afuera está representado por el peligro, el dolor y la muerte. Por lo tanto, solo dentro de las limitaciones de su linda casa podrán sentirse a salvo.

Los tres hijos del matrimonio rondan la treintena y no tienen un nombre: dos niñas y un niño (y sí, son niños en cuerpos adultos) que conviven en un ambiente estructurado como una academia militar, en el que el ejercicio físico y la bizarra formación que sus padres imponen, rellenan los tiempos de sus rutinas. Nunca han traspasado los muros de su jardín, no conocen la televisión ni la radio, y mucho menos internet, un libro u otras referencias.

Claro que esta película comienza con la llegada de Christine, una empleada de la fábrica en la que trabaja el padre de esta familia, que es introducida por él mismo para satisfacer las incipientes necesidades sexuales del hijo varón. Sin embargo, Christine, despertará el interés de una de las hijas, que ávida por conocer qué se oculta detrás de los muros de su casa, empezará una breve relación basada en el intercambio, para colar primero palabras, y luego películas. Avivando el tormentoso anhelo por salir de su casa.

Es sumamente interesante la relación con los cuerpos, los tres hermanos son portadores de un físico atlético y resistente. Y sin embargo, ¡qué poca sensualidad hay en sus movimientos! Como si de soldaditos se tratara, mecánicos a veces, lánguidos y aburridos en otras. Uno no puede dejar de admirar sus figuras, pero no despiertan ningún deseo. Porque son como niños.

Como niños en el manejo que hacen de sus cuerpos, no sienten vergüenza ni pudor, puesto que no han accedido a la diferenciación sexual. La sexualidad de estos hijos encaja perfectamente con la definición freudiana de la sexualidad infantil: el niño es un perverso polimorfo, y esto no quiere decir otra cosa que no hay una primacía genital instalada, y cualquier parte del cuerpo puede ser blanco de una excitación.

El matrimonio -no podía ser de otra manera- comparte una vida sexual muy perturbada, en la que siempre hay un objeto distractor, que parece estar al servicio de alejarlos al uno del otro, para sumirse en un placer individual casi del orden de la masturbación. Qué duda cabe, que son una pareja loca, que en el transcurrir del film, y sintiéndose traicionados por Christina (desde el momento que ella encarna lo extrafamiliar), solucionan el problema de la descarga sexual de su hijo con una de sus hermanas.

Una de las preguntas que suscita esta película es la de qué significa crecer, qué procesos mentales se ponen en juego, y qué renuncias y ganancias hay de por medio. Si crecer supone el abandono paulatino de un mundo imaginario acompasado por la protección de unos padres maravillosos, también conlleva el descubrir la grandeza del afuera y de sus diferencias. Los seres humanos nos movemos en pasos, más o menos valientes, hacia la conquista de la autonomía. Este ir y venir de momentos progresivos y regresivos, desde que aprendemos a andar para dominar más tarde el lenguaje, que nos permitirá conquistar nuestro propio pensar.

Pero solos no podemos recorrer este camino. Algo puede detener el crecimiento, como en el caso de los hijos de Canino, y es que es condición del crecimiento, tener unos padres que nos permitan soltarnos de sus brazos cuando empezamos a caminar, que nos empujen a conocer otros hogares con funcionamientos y personajes distintos, con los que poder fantasear y representarnos el teatro de nuestra vida. Y sólo así, podremos dejar atrás y elaborar pérdidas como la del cuerpo infantil, para erogeneizar un cuerpo adulto y promisorio.

El mundo de afuera está lleno de referentes con los que nos identificamos y admiramos, a los que nos querremos parecer. Un poco de aquí, y un poco de allá, irá configurando una personalidad única que asienta sus raíces en lo familiar, pero que se enquista y muere si permanece allí.

En todo proceso de crecimiento hay pérdidas naturales, como la de los dientes. Pero si éstos no caen, habrá que arrancarlos.

Cecilia Caruana

1 comentario:

  1. Sin duda una película muy interesante para reflexionar en todo aquello que tú traes y aportas con tus palabras,Cecilia...

    Me encantará seguir leyendo tus tejidos

    Andrea

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